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escrito por Pedro Alvarez
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martes, 21 de marzo de 2006 |
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Los niños con el síndrome de Smith Magenis pueden presentar los mayores retos en la clase; sin embargo, para los profesores a los que les toca, las compensaciones por enseñar a niños con síndrome de Smith Magenis pueden superar con creces a los retos.
Los profesores de nuestro centro a menudo recuerdan a los niños con síndrome de Smith Magenis entre los niños más adorables y memorables (¡Positivamente!) que hayan tenido como alumnos. Muchos han dicho que si no fueran tan adorables, no podrían haber sobrevivido a los aspectos menos atrayentes del síndrome de Smith Magenis, Tomando prestada una frase de Peace Corps, enseñar a un niño con síndrome de Smith Magenis puede ser "el trabajo más duro que hayas amado".
Es igualmente importante para el profesor en clase conservar bajo control las emociones negativas. Un profesor que se ponga visiblemente exasperado o enfadado le enseña al niño inmediatamente que él o ella ha encontrado un modo seguro de hacer perder el control al profesor. De igual modo un profesor que frecuentemente use advertencias negativas ( p. Ej. "Ana, no hagas eso ", " David atiende "), puede inconscientemente estar satisfaciendo el instinto del niño para llamar la atención. Esto no solo es cansado para el profesor, sino que también sirve para reforzar los comportamientos de búsqueda de atención.
Hemos encontrado que una atmósfera de clase tranquila, emocionalmente neutra es lo mejor para el niño con síndrome de Smith Magenis. Por ejemplo, si el niño no para en su asiento durante la lección y constantemente interrumpe verbalmente o trata de que el profesor le mire, el profesor debería tratar de seguir hablando a la clase sin reprender al niño, mientras que físicamente le lleva a su asiento. De esta forma la clase sigue sin interrupción y el niño con síndrome de Smith Magenis vuelve a su asiento una y otra vez durante la clase, sin darle al niño la sensación de haber ganado una batalla al profesor. Esto no siempre funciona, desde luego, como en los casos en que el niño en plena rabieta o agresión precisa de una intervención del profesor. Cuando sea posible, las conductas negativas deberían ser ignoradas y reconducidas, incluso sin reprimenda verbal. Obviamente, esto requiere mucho autocontrol por parte del profesor. Sin embargo, si el tono es tranquilo en el aula siempre, el resultado puede ser de menos explosiones con el tiempo, ya que el niño puede darse cuenta de que no logra hacer enfadar al profesor.
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podem me ajudar Escrito por Cilene el 2006-09-06 19:14:40 Minha filha tem a sindrome...e nao tenho quase nenhum conhecimentos sobre esse assunto. Alguem pode me ajudar | me porto bien Escrito por maite el 2007-02-20 16:28:38 me porte bien |
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Modificado el ( viernes, 24 de noviembre de 2006 )
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